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Encuentro con las realidades de Caridad y Asistencia Diocesanas: «Aunque haya sufrimiento, Él nunca abandona a ninguno de sus hijos»

Uno de los momentos más significativos para la Provincia de San Juan de Sahagún, del viaje apostólico del papa León XIV a España, ha sido el encuentro con las realidades eclesiales que trabajan en el ámbito de lo social, que ha acogido la Iglesia de San Agustín, que atienden los agustinos en pleno barrio del Raval, de Barcelona, el miércoles 10 de junio.

Además de la comunidad formada por los cuatro religiosos agustinos que atiende la parroquia, junto con la Parroquia de San Roc, en Badalona, también han participado el Prior Provincial P. Domingo Amigo; el Secretario General de la OSA, P. Javier Pérez Barba; el Asistente General P. Martin Davakan; el Ecónomo General, P. José María Herranz-Maté y varios religiosos procedentes de otras comunidades de España y Portugal.

En el encuentro el Cardenal Arzobispo de Barcelona, Mons. Juan José Omella dio algunos datos significativos de esta comunidad parroquial: «Adosada a la Iglesia, vive la Comunidad de Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta, que atienden con la ayuda de muchos voluntarios, a los más necesitados y excluidos de nuestra sociedad».

La Iglesia de San Agustín alberga una doble comunidad parroquial. Ya que aquí se reúne también la parroquia filipina.

Satisfacer el hambre material y espiritual

«Los cristianos estamos llamados a cuidar y vivir con entusiasmo las grandes acciones evangelizadoras de la Iglesia -ha dicho el cardenal de Barcelona-: la liturgia, donde celebramos el encuentro con el Señor en la oración y acogemos al Dios que nos salva; la formación y la catequesis, para dar razón gozosa de nuestra esperanza y la caridad, expresión concreta del amor cristiano en el cuidado a los más pobres, necesitados y excluidos de nuestra sociedad».

El cardenal Omella ha hecho una invitación a vivir con más ardor las palabras de Jesús en el Evangelio: «Lo que hicisteis a uno de mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis».

Y ha manifestado su deseo de que el servicio de caridad vaya siempre acompañado del anuncio de Jesucristo y de su Evangelio: «Queremos satisfacer el hambre material y también el hambre de Dios».

La Iglesia de San Agustín, su casa

«Me siento en casa», ha dicho el papa León XIV, después de escuchar el testimonio de la representante de Cáritas Diocesana y de varios proyectos sociales que acompañan a víctimas de las drogas y de la trata.

El papa León recordó que la primera vez que vino en Barcelona fue en el año 1984 y que se encontró una Iglesia de San Agustín cerrada: «Qué hermoso es encontrar una iglesia abierta con una comunidad de agustinos y con tantas personas que alaban a Dios, que encuentran comunidad acogida e integración en esta iglesia».

A continuación un niño, Renzo, ha preguntado al papa sobre el perdón, la soledad y el sufrimiento. También sobre algunas preguntas personales relacionadas con el deporte y con su vocación.

No significa olvidar por la fuerza, como si nada hubiera pasado. Perdonar significa no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón.

Deseo de entregarse

«El deporte es importante porque ayuda a crecer sanos de cuerpo y de mente -ha dicho el papa León-. Mañana comenzará el Mundial, y muchos estarán atentos a los partidos. El fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos. Quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el juego. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás, todavía no ha entendido la vida».

Respecto a su vocación ha contado que desde pequeño sintió el deseo de entregar su vida a Dios. Y que con el tiempo fue descubriendo que Jesús le llamaba a seguirlo como sacerdote, y que ese camino pasaba por la orden de san Agustín.

Y ha añadido, que lo más importante en el proceso vocacional de cualquier persona es preguntarse si se quiere ser amigo de Jesús. Porque la amistad con Jesús nos da alegría, nos hace libres y nos ayuda a ver, paso a paso, la vocación y el camino que Dios ha pensado para cada uno.

Respecto al sentido del sufrimiento el papa León XIV señaló que a través de la vida de Jesucristo, Dios nos muestra que, aunque haya sufrimiento, Él nunca abandona a ninguno de sus hijos.

Soledad

A la pregunta de Renzo por la soledad de los abuelos el papa León XIV ha sido tajante: «No permitamos que la soledad y el abandono se normalicen en la vida de los adultos mayores. Eso es algo muy triste. Tengamos nuestro corazón abierto a todos ellos; y aunque no sean nuestros abuelos, no permitamos que se sientan solos ni desprotegidos. Porque, si no queremos la soledad para nosotros, tampoco debemos permitirla para los demás».

Perdonar no es olvidar

En sus palabras en la Iglesia de San Agustín el papa ha vuelto a hablar del perdón, que ha estado muy presente en sus discursos de los últimos días.

«Perdonar no significa decir que lo malo estuvo bien, ni dejar que alguien siga haciendo daño -ha dicho-. No significa olvidar por la fuerza, como si nada hubiera pasado. Perdonar significa no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón. Jesús nos pide perdonar porque es la única manera de experimentar la paz de Dios y de sanar heridas espirituales».

En un encuentro en el que se ha visto al papa León XIV especialmente relajado, también ha recordado las palabras del santo Obispo de Hipona: «Ser cristianos es, ante todo, un regalo, una gracia. Cimentados en Cristo, que es la piedra viva, experimentamos la acción del Espíritu Santo, con la convicción de que todo esfuerzo realizado sinceramente para cooperar con Él en favor de nuestro prójimo será bendecido por el Padre celestial».

A los representantes de instituciones socio caritativas de la Iglesia les dijo que están llamados a amar a Dios, y por amor a Él, a los hermanos, sabiendo que en cada hermano y hermana que sufre es el mismo Señor quien pide y recibe, quien es acogido o rechazado, amado o despreciado.

Finalmente invitó a a los presentes a ser testigos creíbles de la esperanza cristiana en el servicio a los hermanos, que además de ayuda material y sostén moral, necesitan a Dios, su amistad, su bendición, su Palabra, sus Sacramentos y la propuesta de un camino de crecimiento y de maduración en la fe.

En la Iglesia de San Agustín, donde la caridad se hace encuentro y la fe se traduce en cercanía concreta a los más vulnerables, las palabras del papa León XIV han resonado con un marcado acento agustiniano.

En esta parroquia en la que los agustinos acogen a todo aquel que se acerca al templo, se acompaña a quienes sufren y se anuncia el Evangelio haciendo visible aquella intuición de san Agustín de que el corazón humano solo encuentra descanso cuando aprende a amar. Como se ha mostrado esta tarde, la Parroquia San Agustín de Barcelona es una comunidad abierta, convertida en hogar para tantos, que testimonia que la esperanza cristiana crece cuando se vive en comunidad y se pone al servicio de los demás.

 

 

 

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