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El Papa León XIV prueba las pastas de las Agustinas Recoletas del Real Monasterio de Santa Isabel

El Santo Padre, el Papa León XIV, recibió las pastas artesanales del Real Monasterio de Santa Isabel de Madrid, un obrador que mantienen vivo las Agustinas Recoletas. La priora María Teresa Arakkal nos cuenta cómo este dulce de elaboración casera, nacido de un monasterio fundado por San Alonso de Orozco en 1589, llegó hasta las manos del Pontífice.

Un dulce agustiniano para el Santo Padre

Las pastas que probó el Papa León XIV no salieron de cualquier obrador: proceden del Real Monasterio de Santa Isabel, comunidad madrileña de Agustinas Recoletas con raíces que se remontan a finales del siglo XVI. La casa fue fundada en 1589 por San Alonso de Orozco, figura central de la familia agustiniana, y hoy sus monjas siguen horneando una repostería que une tradición, oración y trabajo.

Cómo llegaron las pastas al Papa León XIV

La historia comenzó con una petición especial. La solicitud llegó de la mano de la secretaría del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida Navasqüés, que pidió a las monjas pastas de su obrador para ofrecérselas al Santo Padre.

La comunidad respondió con generosidad y cariño: enviaron 600 gramos de pastas preparadas en su propio obrador, acompañadas de un gesto que iba mucho más allá del dulce.

«Pastas de San Alonso»: almendra y cariño

En el Real Monasterio de Santa Isabel, las galletas no son simples dulces: tienen nombre propio. Las monjas las bautizan con los nombres de religiosas del monasterio o de santos, de modo que cada variedad guarda una memoria y una devoción.

Para el Papa León XIV eligieron las pastas de San Alonso, en honor al fundador de la comunidad. Su receta tiene un ingrediente fundamental: la almendra, base de un sabor sencillo y reconocible que resume el buen hacer artesanal de las Agustinas Recoletas.

Una carta escrita desde el corazón

Junto con las pastas, las monjas enviaron al Santo Padre una carta en la que recordaban la cercanía que en su día tuvieron con él. Un detalle sencillo, pero elaborado con el corazón, que convierte un obsequio gastronómico en un gesto de comunión y memoria agustiniana.

Transcripción de la carta al Papa León XIV

Queridísimo Santo Padre, Papa León XIV:

Somos una comunidad de Agustinas Recoletas, fundada en 1589 por San Alonso de Orozco. En el año 2002, el día de su canonización en Roma, tuvimos el honor de tratar con usted en la Plaza de San Pedro.

Sor María del Amor Gómez Jiménez (D.E.P.) recordaba con cariño este encuentro y, al conocer la noticia de su nombramiento, se llenó de gran alegría.

Santo Padre, el Señor nos ha otorgado un gran regalo con su visita. ¡Muchas gracias!

Un detalle sencillo, elaborado con el corazón

Más allá de los 600 gramos de almendra y azúcar, lo que las Agustinas Recoletas hicieron llegar al Papa León XIV fue un testimonio de fidelidad y afecto. Desde el silencio del Real Monasterio de Santa Isabel, en pleno corazón de Madrid, la comunidad fundada por San Alonso de Orozco quiso recordar al Santo Padre que sigue presente en su oración y en su memoria.

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