Tras una apoteósica entrada coreada también en su recorrido por algún grupo de nuestros jóvenes desplegando el corazón agustiniano, entró el Pontífice en el auditorio del IFEMA de Madrid.
Después de los testimonios y actuaciones iniciales el cardenal de Madrid, el papa se ha dirigido a los voluntarios a quienes agradeció profundamente su entrega generosa durante su visita a Madrid, destacando que han ofrecido su tiempo, esfuerzo y talentos por amor a Cristo, a la Iglesia y al servicio de los demás.

Gratuidad
El núcleo de su mensaje fue que los cristianos están llamados a ser “levadura de gratuidad” en el mundo. En una sociedad marcada por el interés y el beneficio, recordó que el Evangelio propone la lógica del don, del servicio desinteresado y del amor gratuito. Subrayó que el Reino de Dios crece cuando las personas sirven con humildad, generosidad y sin buscar reconocimiento. La verdadera transformación de la sociedad no se produce solo con palabras, sino mediante un estilo de vida inspirado en el Evangelio.
Concluyó animando a todos a seguir sirviendo con fe, humildad y alegría, recordando que «hay más dicha en dar que en recibir», y dejó como signo de comunión un cáliz para la Iglesia de Madrid.
Posteriormente el cardenal de Madrid, José Cobo ha agradecido al Santo Padre y a los voluntarios todas las tareas y actividades de estos días en la capital sirviéndose de las palabras del Magníficat: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador»
Finalizó el acto con los saludos y bendiciones del papa y una apoteósica y festiva despedida