Más de 500 personas de la Familia Agustiniana participaron en una emotiva vigilia de oración que marcó el comienzo de su peregrinación en el marco del viaje apostólico de Su Santidad el papa León XIV. El encuentro, celebrado en Monsa, reunió a religiosos, religiosas, jóvenes y laicos en una experiencia de fe, comunión y testimonio que sirvió para preparar espiritualmente los días que compartirán junto al Santo Padre.
La oración abre el camino de la peregrinación
La vigilia se convirtió en el primer gran momento de encuentro de la Familia Agustiniana. Unidos por la oración y el deseo de caminar juntos como Iglesia, los participantes pusieron en manos de Dios esta peregrinación que les permitirá acompañar al papa León XIV durante su viaje apostólico.
La celebración estuvo marcada por cantos, momentos de silencio, reflexión y varios testimonios personales que mostraron cómo Dios sigue actuando hoy en la vida de tantas personas.
Ángel Catela: «Descubrí una manera nueva de vivir la fe»
Uno de los testimonios fue el de Ángel Catela, quien recordó la importancia que tuvieron sus padres y abuelos en la transmisión de la fe. Sin embargo, señaló que las misiones de Semana Santa marcaron un punto de inflexión en su vida espiritual.
«Allí descubrí una manera nueva de vivir la fe», explicó. En aquella experiencia aprendió que acompañar a otros durante la Pascua puede vivirse desde la alegría y la esperanza.
Recién graduado, afirmó que su vida cristiana se sostiene en la experiencia cotidiana del amor de Dios. También destacó el papel de la música en su camino espiritual, ya que le permite sentirse más cerca de Dios y expresar el amor que recibe de Él.
Fray Martín: una historia de búsqueda, bautismo y vocación
La vigilia acogió también el testimonio de fray Martín, agustino recoleto, quien recordó que «todos tenemos una historia con Dios» y una experiencia concreta que nos acerca al Dios de la misericordia.
El religioso explicó que, siendo joven, conoció a una persona que le enseñó a amar de manera auténtica. Aunque todavía no era católico, aquella experiencia despertó en él profundas preguntas sobre el sentido de la vida.
A los 23 años inició la catequesis de iniciación cristiana y, tras un tiempo de búsqueda y discernimiento, recibió el bautismo hace ocho años, el día de san Juan.
Posteriormente, la pandemia se convirtió en un momento decisivo para profundizar en su interioridad y descubrir con claridad la llamada de Dios a la vida consagrada. Ese proceso le llevó finalmente a ingresar en la Orden de Agustinos Recoletos.
Una familia unida en torno al Papa
Los testimonios compartidos durante la vigilia pusieron de manifiesto la riqueza y diversidad de los caminos por los que Dios conduce a las personas. Familia, misión, comunidad, discernimiento y vocación fueron algunos de los temas que resonaron durante la celebración.
Con esta vigilia de oración, la Familia Agustiniana inicia oficialmente su peregrinación en el contexto del viaje apostólico de Su Santidad el papa León XIV, un camino que desean recorrer con espíritu de comunión, escucha y renovado compromiso evangelizador.